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La Psicología Preventiva se encarga de mejorar las conductas saludables, reducir las conductas que puedan conducir a la patología y promover conductas y actitudes adaptativas en individuos y grupos mediante estrategias de intervención para la promoción y prevención de la salud y para la optimización de los recursos personales y comunitarios. Por o tanto, se puede decir que la prevención es cualquier intervención que reduzca la probabilidad de que una enfermedad o trastorno afecte a un individuo, que interrumpa, retarde su progreso o atenúe sus consecuencias.

 • Prevención primaria: cualquier intervención dirigida a individuos sanos o sin la enfermedad que se pretende prevenir para evitar la aparición de ésta.

 • Prevención secundaria: modificación y control de los factores de riesgo de una enfermedad cuando ésta ya se ha producido para evitar su progresión o la muerte.

 • Prevención terciaria: mejora de las consecuencias de una enfermedad.

 • Promoción de la salud: proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla

 • Riesgo cardiovascular: probabilidad de presentar un episodio cardiovascular en un determinado periodo de tiempo.

¿QUÉ DICE LA OMS SOBRE PROMOCIÓN DE LA SALUD?

 La promoción de la salud permite que las personas tengan un mayor control de su propia salud. Abarca una amplia gama de intervenciones sociales y ambientales destinadas a beneficiar y proteger la salud y la calidad de vida individuales mediante la prevención y solución de las causas primordiales de los problemas de salud, y no centrándose únicamente en el tratamiento y la curación

La promoción de la salud tiene tres componentes esenciales:

1. Buena gobernanza sanitaria

La promoción de la salud requiere que los formuladores de políticas de todos los departamentos gubernamentales hagan de la salud un aspecto central de su política. Esto significa que deben tener en cuenta las repercusiones sanitarias en todas sus decisiones, y dar prioridad a las políticas que eviten que la gente enferme o se lesione.

Estas políticas deben ser respaldadas por regulaciones que combinen los incentivos del sector privado con los objetivos de la salud pública, por ejemplo, armonizando las políticas fiscales que gravan los productos nocivos o insalubres, como el alcohol, el tabaco y los alimentos ricos en sal, azúcares o grasas, con medidas para estimular el comercio en otras áreas. Asimismo, hay que promulgar leyes que respalden la urbanización saludable mediante la facilitación de los desplazamientos a pie, la reducción de la contaminación del aire y del agua o el cumplimiento de la obligatoriedad del uso del casco y del cinturón de seguridad.

 2. Educación sanitaria

Las personas han de adquirir conocimientos, aptitudes e información que les permitan elegir opciones saludables, por ejemplo, con respecto a su alimentación y a los servicios de salud que necesitan. Tienen que tener la oportunidad de elegir estas opciones y gozar de un entorno en el que puedan demandar nuevas medidas normativas que sigan mejorando su salud.

3. Ciudades saludables

Las ciudades tienen un papel principal en la promoción de la buena salud. El liderazgo y el compromiso en el ámbito municipal son esenciales para una planificación urbana saludable y para poner en práctica medidas preventivas en las comunidades y en los centros de atención primaria. Las ciudades saludables contribuyen a crear países saludables y, en última instancia, un mundo más saludable.

Una de las prioridades de la OMS ha sido modificar hábitos alimenticios y sedentarios en la población para reducir las consecuencias vitales, económicas y afectivas que conllevan las distintas cardiopatías.

 Protección de la Salud, un término muy interesante…

La acepción de «la nueva salud pública» define la salud como un “factor de inversión en la vida comunitaria óptima”. Bajo esta nueva visión, el cometido de la salud pública será la mejora de la salud y de la calidad de vida de la población; es decir, contribuir a generar en la sociedad las condiciones de vida más favorecedoras para la salud de la población, promover conductas y estilos de vida más saludables, proteger la salud ante las amenazas y los riesgos, y no solo luchar contra las enfermedades y minimizar la pérdida de la salud. La protección de la salud es un área de la salud pública. A diferencia de la medicina clínica, que opera a nivel individual, la esencia de la salud pública consiste en que adopta una perspectiva basada en grupos de individuos o poblaciones.

La protección de la salud se desarrolla en torno a la seguridad alimentaria, desde la perspectiva sanitaria, y la salud ambiental, y es identificada públicamente por dos aspectos principales: de un lado, el ejercicio de la autoridad sanitaria a través de los controles oficiales realizados por agentes habilitados jurídica y técnicamente para ello y, de otro, por su frecuente asociación a situaciones de crisis o de gran impacto mediático por  las que los ciudadanos tienen  una mayor visibilidad de estos servicios.

Prevención

Se ha descrito en las últimas décadas un descenso en la mortalidad por afecciones cardiovasculares, gracias a mejoras en la prevención, diagnóstico y tratamiento médico y quirúrgico, y a la mayor utilización de guías de práctica clínica; sin embargo, ello no ha impedido el efecto devastador de estas enfermedades en la población, en el orden social, económico, familiar e individual. A pesar de ello, el empleo de estrategias efectivas de prevención y de las guías de práctica clínicas dista de ser óptimo en la vida real, incluso en países donde se cuenta con un sistema social y sanitario que preconizan este enfoque en su política de salud.

Según la guía de Práctica Clínica Europea, entre los objetivos actuales de la prevención cardiovascular figuran:

1. Favorecer que los individuos con bajo riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se mantengan toda la vida en esta situación y ayudar a reducirlo en aquellos con riesgo elevado.

2. Conseguir que la población se mantenga saludable. Se considera una salud cardiovascular ideal cuando se cumplen las condiciones siguientes:

   – No fumar

   – Índice de masa corporal < 25 kg/m2 y evitar obesidad central, es decir, mantener un perímetro de cintura abdominal inferior a 89 y 102 cm para mujeres y hombres, respectivamente.

   – Practicar actividad física regular (30-60 minutos durante 5-7 días/semana).

   – Dieta saludable (≥ 4 componentes): se describirá posteriormente.

   – Colesterol total: < 190 mg/dL (5,2 mmol/L) y c-LDL: < 3 mmol /L (115 mg/dL).

   – Triglicéridos: < 200 mg/ dL.

   – Mantener presión arterial < 120/80 mm de Hg sin medicación.

   – Mantener glucosa sanguínea menor de 100 mg/dL o 110 mg/dL (6 mmol/L o hemoglobina glicosilada (Hb A1c < 6,5 %).

3. Conseguir en individuos con riesgo elevado, enfermedad cardiovascular establecida o diabetes mellitus un control más riguroso.

   – Presión arterial: < 130/80 mm de Hg

   – Colesterol total: < 4,5 mmol/L (175 mg/dL) y < 4 mmol/L (155 mg/dL) si es factible.

   – c-LDL: < 2,5 mmol/L (100 mg/dL) y < 2 mmol/L (80 mg/dL) si es factible.

   – Glucemia: 6 mmol/L (110 mg/dL) y hemoglobina glicosilada: < 6,5 % si es factible.

4. Utilización de fármacos cardioprotectores en los pacientes con alto riesgo, especialmente en los que presentan enfermedad aterosclerótica establecida.

   – Aspirina: en todos los que presentan cardiopatía coronaria.

   – Clopidrogel: en los que se les ha realizado angioplastia, tienen stent coronario o se les ha practicado bypass (cirugía coronaria).

   – Inhibidores de enzima de conversión de angiotensina (IACE): en los que tienen fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) ≤ 40 %, así como en hipertensos, diabéticos y con insuficiencia renal si no tienen contraindicaciones.

   – Bloqueadores de la aldosterona: en pacientes infartados sin disfunción renal, FEVI ≤ 40 %, diabetes mellitus o insuficiencia cardíaca.

   – Metformina como fármaco de primera línea en aquellos con diabetes mellitus de tipo II, si no hay contraindicaciones.

   – Vacunación anual.

   – Betabloqueadores si no hay contraindicaciones.

 5. Medidas de rehabilitación cardíaca integral, incluyendo la pesquisa y tratamiento de la depresión en pacientes infartados u operados.

ESPAÑA: Algunos avances interesantes.

  El Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular (CEIPC) se creó en junio del año 2000, y está formado por representantes elegidos por las juntas directivas de once sociedades científicas involucradas en la prevención cardiovascular (Sociedad Española de Arteriosclerosis, Sociedad Española de Cardiología, Sociedad Española de Diabetes, Sociedad Española de Epidemiología, Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española de la Lucha Contra la HTA, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, Sociedad Española de Medicina del Trabajo, Sociedad Española de Medicina Interna, Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista, Sociedad Española de Nefrología, Sociedad Española de Neurología, Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria), y un representante de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo. A través del CEIPC, se pretende transmitir a los médicos españoles un enfoque conjunto y homogéneo que facilite y apoye sus decisiones para la prevención cardiovascular en la práctica clínica diaria y evitar así la multiplicidad de criterios. El CEIPC publicó el documento adaptado de prevención cardiovascular, introduciendo algunas modificaciones con respecto al documento original europeo, con el fin de adaptarlo a las características epidemiológicas de las enfermedades cardiovasculares en España y a nuestro sistema sanitario.

Desde el 2005 funciona el Observatorio para la prevención del tabaquismo; llevándose a cabo múltiples campañas de sensibilización.

El Ministerio de Sanidad y Consumo estableció desde el 2013 la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud, que propone el desarrollo progresivo de intervenciones dirigidas a prevenir las enfermedades, lesiones y discapacidad. Por ejemplo una de las líneas que recoge es “Recomendaciones para la población sobre actividad física y reducción del sedentarismo otra línea “Fomentar el uso de las escaleras”, con una iniciativa muy exitosa que se llamó “A subir las escaleras me apunto”.

En 2015, se aprobó el documento “Consejo integral en Estilo de Vida en Atención Primaria”, con el objetivo de integrar de una manera sistemática en las prácticas de los profesionales de Atención primaria la valoración e intervención sobre el estilo de vida vinculándola, siempre que sea posible a los recursos comunitarios.

Aumento progresivo de organizaciones y asociaciones, por ejemplo, Cardioalianza y Corazón sin fronteras; dedicadas a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, para mejorar la calidad de vida y el bienestar de dichas personas.

 DIFICULTADES

Las dificultades las sitúo, básicamente en el orden de la gestión de recursos económicos.

RETOS

Las enfermedades cardiovasculares en gran medida son el resultado de un estilo de vida determinado por la influencia de aspectos socioeconómicos y culturales en el que las personas más vulnerables son aquellas que tienen un menor nivel educacional, menor renta y además se encuentran en una situación de mayor déficit en el acceso a los servicios sanitarios. La mala alimentación, el sedentarismo y la exposición al tabaco, representan tres importantes factores directos que influyen en la producción de este tipo de enfermedades. Las estrategias dirigidas al fomento de la alimentación saludable, de la práctica de ejercicio físico regular y de medidas que disminuyan el consumo de tabaco, exceden el marco puramente sanitario, ya que involucran a todos los agentes sociales siendo esencial la incorporación de políticas sectoriales e intersectoriales, en las que se impliquen tanto la administración estatal como las autonómicas y locales (agricultura, urbanismo, educación, sanidad, ayuntamientos, etc.) así como las sociedades científicas y las asociaciones de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales (ONG’s) por su relevante papel a favor de los colectivos vulnerables.

Estas políticas, diseñadas conjuntamente, colaborarán a la introducción de cambios culturales, políticos y legislativos que favorezcan el desarrollo de estilos de vida más saludables.

– Disminución de la contaminación en nuestras ciudades.

– Luchar por eliminar barreras de accesibilidad a la atención a la salud y a recursos de socialización.

– Luchar por la equidad en salud, que las personas puedan desarrollar su máximo potencial de salud independientemente de su posición social u otras circunstancias determinadas por factores sociales.

– Redefinir la relación- médico -paciente como corresponsabilidad, redefinir los roles aún vigentes entre profesionales y usuarios: el paciente como protagonista de su autocuidado.

– Actuar antes, proactividad en los profesionales, no esperar a que haya demanda debido al deterioro, intervenir más en los contextos que provocan ese deterioro.

– Invertir más en educación para la salud; las enfermedades cardiovasculares de la edad disminuirían interviniendo desde la infancia respecto a las ventajas de estilo de vida saludable con ejercicio físico y dieta moderada.

– Mantener la apuesta por Servicios Sanitarios de calidad y Sistema educativo de calidad que incluya y potencie la educación en valores respecto a la salud.

– Potenciar la formación de profesionales en promoción prevención de factores de riesgo CV. en diferentes grupos de población, especialmente en atención a tercera edad.

– Seguir abriendo líneas de investigación, por ejemplo: papel de factores psicológicos. Papel de los factores genéticos en la determinación del riesgo cardiovascular.  Papel de nuevos marcadores y factores de riesgo cardiovascular.  Eficacia de las actividades preventivas en diferentes grupos de pacientes (ancianos, mujeres, obesos, personas activas, insuficiencia renal, prevención secundaria, etc.). Estudios controlados sobre uso de fármacos en ancianos (estatinas y antiplaquetarios).

– Fomentar la puesta en marcha de Programas de Rehabilitación cardíaca en todos los hospitales.

 CONCLUSIONES

El objetivo es que los individuos o grupos resulten competentes en el cuidado y promoción de la salud y el bienestar. Para ello, se deben implementar acciones dirigidas al desarrollo de un fuerte sentido de autoeficacia (percepción de capacidad) en la persona, debido a su influencia directa sobre la intención y la ejecución de las conductas preventivas de la enfermedad cardiovascular. Debemos también tener en cuenta la fase del proceso de cambio en la que se encuentra la persona (Prochaska) y su comportamiento previo.

Ante  la inercia terapéutica actual, se requerirá importantes políticas públicas y esfuerzos multidisciplinarios para instalar la prevención a la vanguardia de la atención de salud, como un elemento fundamental para mejorar la salud de todas las personas (ecuanimidad),  pero particularmente de los adultos mayores portadores de múltiples patologías,  en este sector,  tanto la necesidad de tratar como la intensidad de la terapia  debe ser evaluada con prudencia y en el contexto de nuevas evidencias.

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