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DEPRESIÓN

¿Tienes sentimientos de tristeza o vacío la mayor parte del día o casi cada día? ¿Sientes pérdida o disminución del interés en aquellas actividades que antes te daban placer? ¿Has notado últimamente pérdida o ganancia de peso y/o apetito? ¿Tienes problemas de sueño como insomnio e hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados ¿Notas disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente…?

Actualmente la depresión es tan frecuente que se puede llegar a denominar la nueva epidemia del siglo XXI, junto a la ansiedad que se llega a definir “como la enfermedad silenciosa que azota nuestra sociedad, conocida como el virus de la prisa”. Las personas podemos experimentar diferentes estados de ánimo, pero poseemos un cierto grado de control sobre él. Cuando una persona sufre un trastorno del estado de ánimo pierde esta sensación de control y experimenta un gran malestar.

Los pacientes con un estado de ánimo deprimido muestran pérdida de energía e interés, sentimientos de culpa, dificultad para concentrarse, pérdida de apetito, pensamientos mórbidos o de suicidio. La persona que sufre este trastorno vive un deterioro del funcionamiento interpersonal, social y laboral. Generalmente no sabe a que atribuir el trastorno, aunque lo reconoce como algo característico en él.

Nos encontramos frente a un trastorno sumamente heterogéneo, por lo que resulta difícil encontrar una causa única. Los factores causales pueden ser biológicos, genéticos y psicosociales, todos ellos en constante interacción.

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