MENU

En estos momentos si algo se hace complicado es lidiar con la ansiedad y el dolor por duelo, hace que naveguemos entre una dualidad entre la muerte y el hecho de que aún no ha finalizado la pandemia marcando el comienzo de una gran ola de sufrimiento y dolor para numerosas personas. 

Ante situaciones como estas tenemos que entender que el duelo no es una progresión lineal, sino una adaptación constante a los cambios emocionales y psicológicos asociados.

Muchas personas han perdido a un ser querido por COVID-19. En la mayoría de los casos, muchas de esas mismas personas ni siquiera tuvieron la oportunidad de despedirse adecuadamente. Los estrictos protocolos hospitalarios impedían que familiares o amigos visitaran la habitación del paciente.

En respuesta, como terapeuta, hay que  llevar a los pacientes en medio del torbellino de emociones a un lugar donde la pérdida de un familiar o amigo no está anclada al pasado ni está olvidada. Más bien, hacerles ver la pérdida como un cambio y ayudarles a allanar un camino nuevo, por el cual la vida puede seguir adelante.

Algunas de las recomendaciones que nos ayudarán son:

  • Mantener una dieta sana y equilibrada.
  • Intentar regular los horarios de sueño para mitigar los efectos del insomnio.
  • Participar en actividades que desvíen la atención del dolor y alivien los pensamientos repetitivos. 
  • Evitar programas o sitios web relacionados con COVID-19.
  • Mantener en todo lo posible las rutinas diarias, e incluso tomar descansos. En algunos casos, las personas pueden querer «mantenerse ocupadas» para evitar enfrentar emociones más profundas.
  • Evitar tomar decisiones importantes por el momento, ya que las emociones son altas y la capacidad de razonar es más débil de lo normal.
  • Eludir  caer en un abismo de preguntas que no brindan soluciones ni orientación.
  • Mantener la calma cuando surgen episodios de tristeza e intentar que tales episodios vengan seguidos por un impulso por querer mejorar el bienestar general.

En esta situación sin precedentes donde el miedo, la ansiedad y el dolor crecen acompañando a multitud de respuestas, es aquí,  donde tenemos que cuidar que nuestras emociones sean proporcionales a esta situación.

Sin embargo, estas emociones no tienen por qué convertirse en un obstáculo para la vida de las personas. Tomar acciones como las mencionadas anteriormente, junto con sesiones de terapia en línea para minimizar el riesgo de transmisión, puede llevar a quienes más sufren a un estado de alivio y esperanza.

CLOSE