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¿Qué es la PSICOCARDIOLOGÍA?

La psicocardiología es una especialidad en la psicología que tiene que ver con el paciente cardiaco en relación con todos los momentos, desde la prevención hasta la rehabilitación.

¿Uno trae genéticamente problemas cardiacos, o el estrés o la mala alimentación provoca en determinada edad situaciones cardiacas? Una cosa son los problemas congénitos que terminan en alguna intervención quirúrgica, y otra muy distinta son unos hábitos de vida poco saludables.

La enfermedad coronaria va apareciendo y se va desarrollando a lo largo de la vida, pero aparece después de los 40 años. Esta se denomina “enfermedad de estilo de vida”, pues tiene que ver en cómo las personas se alimentan, con su estilo de vida, y en los últimos tiempos se ha estudiado e investigado que tiene que ver con el estrés y con los factores psicosociales. Esto último, también va a influir en como se llega a tener un evento como una angina de pecho o un infarto. Esto se sabe, pues se ha preguntado a todos aquellos que han tenido un infarto, si han tenido un suceso previo emocional, y siempre aparece algo. Por eso no se puede considerar que la enfermedad coronaria tiene que ver con los factores de riesgo conocidos como las enfermedades declaradas como; hipertensión, diabetes, obesidad… sino que tiene que ver con un estilo de vida como la nutrición, sedentarismo y factor emocional, este último punto, es muy importante.

Con la psicocardiología lo que se busca es un cambio de hábitos y actitudes para prolongar la vida. Esto se hace tanto antes como profilaxis para evitar un evento mayor, o después de un evento, trabajando en la elaboración de un plan con alternativas para cuidarse y que mantengan el cambio en el tiempo, adherencia al tratamiento y cambio de estilo de vida para no llegar a enfermar.

Los problemas cardiovasculares inciden en la alta tasa de morbilidad de la población mundial, es una realidad a la que los diferentes profesionales de la salud se enfrentan diariamente. La Psicocardiología permite ayudar de forma significativa a la sociedad mediante el desarrollo de programas de prevención e intervención psicológica para hacer frente a la enfermedad coronaria. Desde un enfoque biopsicosocial y multidisciplinar, posibilitando el trabajo con los equipos de salud y la familia del paciente.

Los expertos coinciden que entre el 40% y 60% de los pacientes que sufren de enfermedades del corazón padecen depresión clínica y que del 30% al 50% de los pacientes que sufren depresión clínica, están en riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Los profesionales de la salud están aprendiendo que las personas deprimidas están en riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, y que los pacientes con enfermedades del corazón están en riesgo de sufrir depresión.

El estrés es la clave para entender la asociación entre la depresión y las enfermedades del corazón. El estrés puede conducir a la depresión, y la depresión, a su vez, puede llegar a ser estresante.

Esta asociación funciona a grandes rasgos así: el sistema inmunológico lucha contra el estrés como lucha contra otra enfermedad o infección. En respuesta al estrés, el sistema inmune produce proteínas llamadas citoquinas, incluyendo la Interleucina-6. Inicialmente, esta respuesta inflamatoria protege contra el estrés, pero con el tiempo, una respuesta inflamatoria crónica puede conducir a la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) y a enfermedades cardiovasculares.

Esta asociación se constituye en un círculo vicioso: La depresión provoca una inflamación crónica, lo que conduce a la enfermedad cardíaca, lo que causa la depresión, lo que conduce a más enfermedades del corazón.

La Psicocardiología hace parte de la Psicología de la Salud y tiene como campo de acción los aspectos psicológicos y sociales de los pacientes con enfermedades cardiovasculares. La intervención biopsicosocial en Psicocardiología, además de centrarse en los aspectos biológicos y psicológicos, se enfoca en la realidad social del paciente, siendo este tipo de intervención la más efectiva, ya que genera una relación continua entre la triada: equipo de salud- familia del paciente- comunidad.

Con frecuencia, los profesionales de la salud trabajan de forma aislada ante las enfermedades cardiovasculares: por ejemplo, los psicólogos y psiquiatras se dedican a tratar la depresión, y los cardiólogos a tratar la enfermedad cardiovascular desde el plano biológico. Para solucionar este tipo de aislamiento, es necesario intervenir la enfermedad de manera multidisciplinar, y es aquí donde la Cardiopsicología presenta propuestas para que psicólogos, médicos, personal paramédico, enfermeros, trabajadores sociales, consejeros, entre otros, trabajen de manera conjunta para lograr el bienestar del paciente.

El estrés, la ansiedad, la ira, los hábitos nocivos, la contaminación, la alimentación insalubre, los factores genéticos, así como las diferentes situaciones o agentes estresantes, son factores de riesgo para la aparición de una enfermedad coronaria. El psicólogo y los profesionales afines requieren de una formación específica en Cardiopsicología no sólo para evaluar e intervenir, sino también, para promover estilos de vida saludables e implementar programas de prevención, puesto que la enfermedad cardiovascular es una de las principales causas de muerte en la población mundial.

Es sólo a través de una adecuada formación y cohesión de equipos multidisciplinares que podemos tener éxito para desentrañar las complejas relaciones entre el estrés, la inflamación, la respuesta inmune y la depresión, la enfermedad cardiovascular y el accidente cerebrovascular.

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