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¿Existen diferencias individuales en el comportamiento humano o se pueden establecer varios estilos de personalidad en el que podemos incluir a todas las personas?

 Si partimos de que el ser humano es único en su especie, y que cada uno tiene sus propios sentimientos, pensamientos, personalidad, características y hábitos que definen a cada una de las personas, y que cada uno, reacciona diferente ante el medio que le rodea, siendo diferente. Las Teorías estructurales nos muestran que hay rasgos similares o comunes entre las personas, pero no llegan a ser iguales.

 A pesar de las afinidades y coincidencias, cada uno de nosotros posee peculiaridades, habilidades y conocimientos singulares que le hacen único, exclusivo y no replicable.

Cuando hablamos de diferencias individuales, encontramos conceptos como temperamento, carácter, personalidad, inteligencia. Pero no creo que pueda haber una clasificación donde incluir a todo el mundo por igual. Ya que por factores como la genética no se ha demostrado que pueda haber un ser humano igual a otro, y otro factor determinante es la experiencia de cada uno y el contorno social que le rodea.

Teoría de los rasgos de Allport (1937-1961) partió de la premisa que todos tenemos rasgos: dependencia, ansiedad, agresividad y sociabilidad. Pero siempre predomina un rasgo sobre los otros.

¿Somos así desde que nacemos o son las situaciones las que nos van moldeando?

La eterna pregunta ¿Nacemos o nos hacemos? Está claro que la influencia que ejercen los genes que heredamos son importantes, pero no determinantes, sobre nuestra manera de ser y, por tanto, sobre nuestra forma de relacionarnos con nuestros semejantes.

El ser extrovertido o introvertido, el talante optimista o pesimista, la inclinación a la impulsividad o a la reflexión, la capacidad de adaptación, la autoestima… dependen en cierta medida, del material genético. Sin embargo, este hecho no marca de manera definitiva la formación de nuestra personalidad y nuestro estilo de relacionarnos. En cambio, es cierto que las experiencias y las circunstancias del ambiente social en que vivimos nos ayudan a formar nuestra personalidad.

Gracias a la capacidad humana de introspección y de razonar, todos podemos adquirir un conocimiento razonable de nosotros mismos. Esto es lo que nos lleva al cambio y a seguir evolucionando de una forma semejante a otros individuos, pero a su vez de forma individual y personal.

A lo largo de nuestro desarrollo como personas vamos adquiriendo o modificando nuestra conducta. Pienso que el modelando de un individuo tiene un componente educacional muy grande. Que a través del contacto con su contorno y las diferentes situaciones, éste va adquiriendo una determinada forma de ser. Por lo tanto, la conducta estaría determinada por la interacción de las situaciones personales y variables situacionales (modelo Interaccionista).

En mi opinión, creo que todo interfiere en nuestra psicología o forma de ser sumado a la situación que vive cada persona. El entorno social nos ayuda a ser lo que somos, tanto a favor como en contra. El comportamiento humano es la suma del individuo y la suma de su entorno (Lewin). La pertenencia a un grupo ya sea la familia u otro, van modelando e interviniendo en sus comportamientos y formas de interactuar con otros.

En conclusión, la personalidad consiste en la organización de las estructuras mentales con las cuales el individuo ve la realidad. Esta es en esencia la posición adoptada por George Kelly.

¿Es posible modificar las características de una persona mediante la psicoterapia?

Desde mi punto de vista sí se puede cambiar nuestra forma de ser, a base de sumar cambios en nuestras conductas personales y sociales y en nuestras actitudes, creencias, expectativas y pensamientos. Siempre y cuando nos dejemos ayudar.

¿Qué aspecto es más importante en la conducta de las personas: la personalidad o la situación?

 Para comenzar a dar respuesta podríamos comenzar por definir qué es “la personalidad”. Y para ello, he escogido una teoría de las muchas que hay, que a mi parecer la define perfectamente.

S. P. Robbins expresa que: “Cuando los psicólogos hablan de la personalidad se refieren a un concepto dinámico que describe el crecimiento y desarrollo del sistema global psíquico del individuo.

Para determinar qué es más importante en la conducta de las personas, si la personalidad o la situación, podríamos decir que personalidad se centra en un todo que es mayor que la suma de sus partes. Que va a depender tanto de determinantes de la personalidad como pueden ser:

Herencia, el ambiente en que vivimos y la situación, éste último factor, es el que más va a influir en la personalidad del individuo.  Ya que a lo largo de su vida el individuo pasa por diferentes situaciones que le llevarán a actuar de distinta forma, por ello, diferentes situaciones suscitan diferentes aspectos de la personalidad.

Llegando a la conclusión que, aunque hay una relación estrecha entre personalidad y situación, esta última es la que influye en la conducta de un individuo.

A través de las experiencias y situaciones de las personas podemos deducir la personalidad, contexto o situación.

¿Nacemos con una determinada forma de ser o vamos construyendo nuestra personalidad?

La eterna pregunta ¿Nacemos o nos hacemos? Está claro que la influencia que ejercen los genes que heredamos son importantes, pero no determinantes, sobre nuestra manera de ser y, por tanto, sobre nuestra forma de relacionarnos con nuestros semejantes.

El ser extrovertido o introvertido, el talante optimista o pesimista, la inclinación a la impulsividad o a la reflexión, la capacidad de adaptación, la autoestima… dependen en cierta medida, del material genético. Sin embargo, este hecho no marca de manera definitiva la formación de nuestra personalidad y nuestro estilo de relacionarnos. En cambio, es cierto que las experiencias y las circunstancias del ambiente social en que vivimos nos ayudan a formar nuestra personalidad. Gracias a la capacidad humana de introspección y de razonar, todos podemos adquirir un conocimiento razonable de nosotros mismos. Esto es lo que nos lleva al cambio y a seguir evolucionando de una forma semejante a otros individuos, pero a su vez de forma individual y personal.

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